En un mundo fuera de balance, el canto po?tico surge como una profec?a sobre el futuro y la posibilidad de sobrevivir y de reorganizar nuestra aldea. Hemos sido relegados a las formas m?s crueles del borde exterior, pues la tragedia tecnol?gica que ahora determina y controla nuestra subjetividad va desconfigurando nuestra relaci?n vital con el otro. Vivimos en un espejismo virtual, como realidad y met?fora, como experiencia y tab?. La escritura emerge, entonces, como un viaje en busca de los